Es muy común ver en las estanterías de los supermercados cafés de muy baja calidad, ya sean torrefactos, molidos o de cápsulas. De entrada está claro que un café soluble, molido o de cápsula no va a tener la alta calidad que ofrece un café de grano. Hay que prestar mucha atención a los paquetes que nos ofrecen y no dejarnos engañar por el precio. Cuando elijas, a ser posible, que sean granos de café arábica, cuanta más información nos ponga en la etiqueta mucho mejor, preferentemente, que el grano tenga una buena altitud de cultivo, a mayor altitud mayor acidez tendrá el café. No te dejes llevar por si un café es orgánico o de un origen en particular, no es significado de garantía. Aconsejamos comprar tu café en una web o en una cafetería especialidada donde el barista te pueda aconsejar acerca de la variedad de granos y tu café estará lo más fresco (recién tostado) posible. Recuerda que en un supermercado los cafés pueden llevar más de seis meses desde la fecha de tostado lo cual denotará en un café más rancio. El café no caduca pero en muy poco tiempo pierde todas sus propiedades, si está molido aún más.

Recuerda que el café es una bebida dulce, aromática, con diversidad de matices según su origen, no una bebida con sabores a carbón como estamos acostumbrados a que nos sirvan en una gran cantidad de cafeterías en España.

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